Categoría: Aquarella
Noelsex. De Aquarella
Por monelle el Jul 13, 2010 | En CONTEMOS CUENTOS, Aquarella, CONTEMOS CUENTOS 23 | 2 comentarios »

He desistido de contar la cantidad de gorditos vestidos de rojo que cuelgan de las numerosas ventanas que hay en el edificio de enfrente ¡parece una plaga! Estoy por llamar a Batman para que me ayude a descolgarlos y hacer una pira con ellos... ya sé, ya sé, estamos en Navidad, pero es que esta invasión empieza a afectarme y me provoca malos pensamientos. Bueno, me someto a la dictadura yanquilandesa y, aunque reniego del barbudo de los regalos, me acerco al frigorífico para coger una coca-cola… light y sin cafeína, por supuesto.
Haciendo caso al refranero – sabiduría popular donde las haya – intento imbuirme del tan cacareado espíritu navideño y hago mía la famosa frase “La esperanza es lo último que se pierde” aunque, la verdad sea dicha, cuesta respaldarlo con hechos. Pongámonos en situación: Gélida tarde de diciembre, amodorrada en el sofá, acompañada solamente por un enorme bol de palomitas de maíz, inmersa en el vano intento de disfrutar de la maravillosa programación televisiva con la que nos deleitan últimamente (difícil reto por cierto) cuando la presentadora de turno lanza al aire una pregunta
—Cuéntanos tu ilusión en estas fechas, atrévete a hablarnos de uno de tus deseos, si tu petición resulta elegida como la más original te obsequiaremos con...
Ni siquiera llego a escuchar de qué se trata el fantástico premio cuando un pensamiento al que no había dado permiso para salir responde de forma espontánea
—Pues trajinarme a Goorge Clonney vestido de Papa Noel no estaría nada mal. ¿Te parece suficientemente navideño?
Una malévola sonrisa se dibuja en los labios cuando empiezo a imaginarlo. Apago la tele y dejo que me venza el sueño, seguro que resulta mucho más divertido “ver los regalos” de este Noel tan apetecible...
Aquarella 18/12/06
La batalla. De Aquarella
Por monelle el Jun 23, 2010 | En Aquarella, CONTEMOS CUENTOS 21 | 2 comentarios »

La situación se ha hecho insostenible. El inmenso silencio que lo invade todo hace temblar mi mundo, hasta el tiempo parece moverse demasiado lentamente. Puedo oler ese miedo que espesa los pensamientos, puedo sentirlo. Ante la pregunta ¿qué sentido tiene esta guerra? La tentación de huir se convierte en la respuesta más apetecible, pero está prohibido, mi linaje no me lo permite. El desbarajuste de este lugar se me antoja un campo de batalla en el que la silueta de la derrota se pasea como una zorra hambrienta entre los pocos que aún quedamos en pie.
Veo caer a mis súbditos, mis colaboradores, mis amigos, y el dolor sangra con más fuerza que la humillación que se avecina. Mi mente acepta ese absurdo sofisma que me condena a morir para salvar a un rey que no lo merece, me han educado para ello, pero mi corazón no lo admite tan fácilmente, se rebela ante las reglas establecidas… cierro los ojos con el deseo de que, como por arte de magia, aparezca en el terreno un badén lo suficientemente grande para tragarse a ese enorme caballo que viene a atacarme. Cuando abro los ojos el animal está ya casi encima. Todo está perdido, mi sacrificio no evitará el grito de victoria del enemigo
—¡JAQUE MATE!
Aquarella 30/11/06
Anatomía de la indiferencia. De Aquarella
Por monelle el May 24, 2010 | En Aquarella, CONTEMOS CUENTOS 20 | 2 comentarios »

Algunas veces tengo la urgente necesidad de creer en la supuesta inteligencia del ser humano, enaltecer la bondad que se le adjudica por naturaleza, incluso pensar que la generosidad aún existe... tarea que resulta cada vez más difícil. Basta con mirar alrededor, ver simplemente las noticias, para comprobar el deterioro en el que nos vamos sumiendo con la mejor y más bobalicona de las sonrisas. Hoy vais a permitirme una travesura, casi una maldad, porque lo que debería ser un relato cómico, o un cuento erótico tal vez, ha decidido por su cuenta convertirse en una crítica constructiva, y no me he sentido capaz de llevarle la contraria.
Ha llegado noviembre, precursor del agosto de los que venden y la perdición de los consumistas, es decir, la simbiosis perfecta entre la publicidad más inútil y las necesidades que menos se necesitan. La estupidez colectiva se camufla bajo un aluvión de luces en las calles, hipnóticos escaparates, dulces navideños y esa felicidad de plástico que pretendemos comprar a golpe de tarjeta... mientras el arco del dolor se sigue tensando y se desestabilizan todavía más las almas insatisfechas. Se intercalan anuncios de cava, turrón y juguetes con imágenes de niños hambrientos, tan acostumbrados estamos que ya casi no se nos encoge el estómago al verlo, ni siquiera los muertos de las guerras nos duelen; sí, “haberlos haylos” como las meigas, pero están tan lejos...
A veces creo que el mundo gira en el sentido contrario al que debería hacerlo, ha perdido la órbita coherente y vaga sin rumbo por el vacío de la indiferencia ¿cómo es posible que no nos demos cuenta? El calendario me dicta una sonrisa festiva, pero yo escribo una lágrima silenciosa, y no por el consabido anuncio que volverá a casa como siempre por esta época. Éste año le he hecho una finta al puñetero anuncio y me he adelantado... sólo al anuncio, porque me temo que turrones y mantelerías navideñas ya están en las tiendas.
¿Qué si odio la Navidad? ¡Claro que no! Es solo que me da ganas de vomitar la hipocresía que la rodea... de hecho, seguro que dentro de un mes me ha abducido el sentir general y os estoy deseando felices fiestas.
Aquarella 06/11/06
Cuentos para el siglo XXI. De aquarella
Por monelle el May 14, 2010 | En Aquarella, CONTEMOS CUENTOS 19 | 2 comentarios »

Se abre bruscamente la puerta del despacho y observa atónito como entran en comitiva algunos de sus trabajadores. Se quita las gafas, las deja encima de la mesa y dirige una inquisidora mirada a sus interlocutores
—¿Conocéis la sutil diferencia entre la buena y la mala educación? Es algo muy simple, consiste en... ¡¡¡Llamar antes de entrar!!!
— Perdone jefe, pero tenemos un problema. Se acerca la hecatombe... los últimos estudios de mercado sobre literatura infantil son alarmantes.
—A ver Sr. Martínez ¿Qué es eso tan grave que se nos avecina?
Martínez se acerca a la mesa con gesto compungido, flanqueado por el editor, la secretaria, el contable y los correctores.
—No se lo tome a broma, es algo muy serio, los cuentos infantiles están en crisis; por si no lo recuerda, nos dedicamos precisamente a eso. Como no consigamos un bombazo con la próxima publicación nos quedamos sin la extra y sin vacaciones.
—No seamos tan alarmistas, se acercan las navidades, los reyes... haremos una recopilación de cuentos clásicos. En estas fechas eso es un éxito de ventas seguro —la diferencia entre sus puntos de vista es tan obvia como la hostilidad que hay entre ambos.
—Los clásicos ya no venden, a los niños de ahora no les interesan las aventuras de una bruja ajada y una princesa cursi... además, los personajes de siempre han perdido credibilidad...
—¿Credibilidad? ¿A qué te refieres?
—¡Por Dios, todo el mundo lo sabe! La bella durmiente se atiborra de somníferos porque su querido príncipe, más que metrosexual ha resultado ser un poquito afeminado. Blancanieves está haciendo una terapia para superar su adicción al sexo y los tres cerditos han denunciado al lobo por moobing.
—¡Eso son sólo calumnias! —sus mejillas iridiscentes van del rojo al azul, pasando por el verde, como si fuese a darle un ataque. —¡Pero cómo puedes decir algo así de nuestros personajes! Llevan con nosotros desde siempre.
—Precisamente por eso, los hemos visto crecer y en qué se han convertido sus vidas... no podemos seguir fingiendo
— ¡Qué desastre! Organizaremos un concurso escolar para ver que les interesa a los niños de hoy, esos adultos precoces... y convoca una reunión urgente con nuestros escritores, envíales un e-mail, que en el asunto ponga “Cuentos para el siglo XXI”
Ya sólo en el despacho murmura, Hada madrina, no me abandones.
Aquarella 31/10/06
¡Cómo ha cambiado el cuento! De Aquarella
Por monelle el May 2, 2010 | En Aquarella, CONTEMOS CUENTOS 19 | 2 comentarios »

¿Alguien dijo que la línea entre el bien y el mal era delgada? Pues se equivoca, es una línea muy gorda. En realidad se trata de 120 kilos de buitre carroñero en forma de voluminosa mujer con malas pulgas, como la bruja malísima del cuento: Fea, ajada, gruñona, vengativa y rencorosa. Su lema: “Calumnia, que algo queda”. Que se lo digan a los pobres trabajadores que sufren su hostilidad a diario... la oración que rezan de lunes a viernes y a primera hora de la mañana viene a ser
—Virgencita, virgencita, que no me mire hoy la bruja —y puedo asegurarte que se reza con auténtica fe, los creyentes y los que no los son, porque el miedo está por encima de cualquier religión.
La presencia de la bruja suele ir flanqueada por un par de esbirros –lo que llamamos estómagos agradecidos–, que vienen a hacer las funciones de escoltas. Cada día, exhibe su poder durante el paseo matutino en el que elige una víctima al azar, es entonces cuando llega la hecatombe. Todo comienza con una pregunta aparentemente normal pero, sea cual sea la respuesta, se convertirá en una trampa mortal para la presa.
Los hados del destino han querido que hoy le tocara a la nueva. La misma escena de siempre, pero en esta ocasión con una sutil diferencia, en lugar de optar por el silencio le ha salido la vena guerrera, así que en pleno discursito del tipo ”di-lo-que-quieras-porque-te-pienso-joder-igual” se ha atrevido a interrumpir
—Perdona —después de mostrar la más angelical de las sonrisas ha continuado con una frase que ha dejado pálida a la bruja – ¿Algún gesto en mi cara te ha hecho pensar que me interesa lo que estás contando?
Silencio absoluto... diez segundos de tensión, seguidos de una carcajada general, han conseguido que su mirada se volviese iridiscente, pasando por todos los colores del arco iris para quedarse finalmente en un negro escarabajo enfurecido. La huída, echando chispas y con los dos esbirros colgados de sus muslos, ha sido increíble...
—Cariño ¿Se puede saber por qué le dices esas cosas al niño? ¿No podrías contarle un cuento normal como hacen el resto de los padres?
—Pero si le encantan, mírale como se ríe... además, así va aprendiendo
—¿Qué le gustan? ¡Si solo tiene seis meses! Anda, deja que se duerma y ven a cenar... menudo pedagogo estás hecho.
Aquarella 24/10/06
¿La vida al revés? De Aquarella
Por monelle el Abr 18, 2010 | En Aquarella, CONTEMOS CUENTOS 18 | 2 comentarios »

Sigo sin comprender esa mirada, mitad amor mitad lástima, la que seguramente se le dedica a un ídolo de barro que os ha decepcionado, pero ¿en qué? Mi culpa, no ser como esperabais que fuera, mi castigo, esa mirada que me lacera el alma. Todo el mundo tiene cambios de humor, pero interpretáis los míos como parte de una enfermedad que me hace diferente, me aleja de lo que se considera normal... ¿Quién decide los valores de la normalidad?
En lo más recóndito de mi ser sigue latiendo la misma pregunta ¿Por qué yo no soy igual? No sé hablar como vosotros, pero me hago entender, aunque no sea con palabras. También comprendo lo que decís, por eso me duele que habléis delante de mí como si no estuviera, no pudiera oír o fuese incapaz de entender... en esos momentos me gustaría gritar ¡estoy aquí! Parece mentira que no os deis cuenta.
Me gusta la lluvia, me tranquiliza ver llover. A veces, cuando me quedo ensimismado mirando las gotas que brillan en la luz de la farola, os oigo decir
— Mírale, tiene la mirada perdida... ya está en su mundo otra vez.
¿Mi mundo? A lo mejor resulta que tengo el don de ser ubicuo y puedo estar en varios mundos a la vez. ¡Menudo chollo! ¿Y si resulta que yo soy el normal y vosotros sois los raros? Existe esa posibilidad ¿verdad? Algún día tendréis que explicarme qué significa eso de que soy autista y veo la vida al revés.
Aquarella 22/10/06
Desconexión. De Aquarella
Por monelle el Mar 25, 2010 | En Aquarella, CONTEMOS CUENTOS 17 | 2 comentarios »

Se acaba el tiempo, sin embargo, aún tengo esperanza en el futuro. No en el mío inexistente, sino en el de las generaciones venideras. Mis últimos minutos los empleo en escribir, sin saber muy bien a quien dirijo mi despedida. No tengo parientes, ni amigos, la absurda sociedad en la que me tocó nacer me ha negado poder disfrutar de esas palabras, cuyo significado conozco a través de las definiciones de un diccionario. ¡Menudo logro para la humanidad! Hace siglos que somos una especie híbrida entre máquina y humano, una combinación de dígitos y letras para nombrarnos, un tiempo limitado para funcionar (antes lo llamaban vivir, qué hermosa palabra) un período de “vida” establecido previamente que finaliza en el instante estipulado, sin tristeza, con el plácet de las demás semimáquinas.
Entonces, si todo funciona como debe ¿por qué estoy llorando? Pertenezco a esa fracción de esta sociedad perfecta que, a pesar de no haberlo conocido, añora el pasado. Habitamos un mundo ruin, desolado, carente de belleza, y, en contra de todas las normas, hemos decidido hacer algo para cambiarlo. No compensa tener mayor tiempo de funcionamiento si no podemos disfrutarlo.
La inspiración que me convirtió en un ser diferente, surgió de unos antiguos archivos con los que tropecé por casualidad… se trataba de una extraña página en la que una serie de personas con curiosos nombres dejaban fotos de paisajes imposibles, cielos y mares de ensueño, algo llamado poesía, cuentos… Al principio me pareció un mundo enloquecido pero, poco a poco, me fui adentrando en él hasta descubrir que era mucho más agradable que el nuestro. No se descartaban los sentimientos como una enfermedad; incluso la sensibilidad estaba permitida. A través de ese regalo del pasado conocí a otros como yo, seres que fomentaban su lado más humano dejando a un lado la parte de máquina.
Sólo faltan tres minutos para que me desconecten y mi memoria quede reducida a nada. Escalo con tranquilidad los peldaños que me llevan a la muerte, sabiendo que he hecho todo lo que estaba en mi mano. Este mensaje, en el que incluyo el enlace a ese mundo mágico de sentimientos, llegará a mil millones de híbridos que verán por primera vez lo que hasta ahora les ha sido negado... Mi último deseo es para todos vosotros, para que no sigáis alineados:
¡Despierta, siente, disfruta, vive! Tú no eres una máquina
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Aquarella 02/10/06
El precio de la fama. De Aquarella
Por monelle el Mar 9, 2010 | En Aquarella, CONTEMOS CUENTOS 17 | 2 comentarios »

Solamente los sollozos de un hombre desolado se atreven a interrumpir el silencio de la lujosa suite del hotel. A pesar de la penumbra reinante, puede apreciarse el desorden de la habitación... es obvio que ha habido una pelea. Un murmullo se apodera de la estancia
— ¿Por qué lo has hecho cabrón? ¿Por qué? ¿Cómo has podido ser tan ruin conmigo? ¡Éramos amigos, confiaba en ti! —Unos golpes en la puerta interrumpen el monólogo
— ¡Policía! ¡Abran!
— ¡Joder, qué rápido han venido! Está claro que a los ricos os cuidan mejor... habría que ver cuanto habrían tardado en llegar a mi barrio después de un único disparo —una irónica sonrisa termina la frase —seguro que ni habrían aparecido.
Alberto no tiene ninguna intención de abrir, no hasta que termine la conversación con el desgraciado que, tirado en el suelo y muerto de miedo, suplica por su vida con la mirada de un cordero degollado.
— Siempre he celebrado tus logros como si fuesen míos, compartía la alegría de tus éxitos y lo hacía de corazón... no habría confiado más en ti aunque hubiéramos sido parientes y tú ¿Cómo me lo pagas? ¡Cómo un vulgar ladrón de escalo! Amigo... tú no tienes ni idea del significado de esa palabra.
A duras penas, su interlocutor balbucea un “lo siento” que sólo consigue enfurecerle aún más
— ¿Lo sientes? ¡Ah bueno, entonces ya está todo arreglado! ¿Tú eres imbécil? Me robas mi novela, la haces pasar por tuya y yo me entero por los periódicos del éxito de la nueva obra de mi mejor amigo ¡Mi novela! ¿Qué esperabas, mi plácet para seguir con el juego?
— Aclararé las cosas.
— ¡Claro que las aclararás capullo! Te va la vida en ello... pero lo haremos a mi manera. Ahora, cuando entren los polis, diremos que esto ha sido un lamentable accidente. ¿De acuerdo?
— De acuerdo
— Y en cuanto al pago de mi inspiración... ya lo arreglaremos. No sería rentable reconocer ahora que se trata de un plagio, perderíamos ventas, así que en cuanto te recuperes seguirás con la promoción... todos los beneficios serán para mí. ¿Está claro?
— Sí... pero deja que entren, por favor, necesito un médico.
— Por supuesto, no vamos a dejar que se muera la gallina de los huevos de oro —le guiña un ojo y adopta un gesto compungido antes de abrir la puerta.
Aquarella 26/09/06
Mírame cuando te hablo. De Aquarella
Por monelle el Feb 23, 2010 | En Aquarella, CONTEMOS CUENTOS 16 | 1 comentario »

No podía mantener los ojos abiertos por más tiempo, pesaban tanto... Le asustaba cerrarlos, en realidad tenía pánico a quedarse dormido, y esta vez el sueño estaba ganando la batalla. Después de tantas noches sin descansar se encontraba extenuado. Antes de darse por vencido intentó recordar: Todo había empezado hacía poco más de tres semanas con aquella tonta película, una de esas cintas para adolescentes llenas de gritos y sobresaltos, un pésimo argumento que ni siquiera le había gustado... pero desde entonces dormía mal.
Al principio no le dio ninguna importancia, los exámenes, el exceso de café... sólo estaba cansado, como el resto de estudiantes que se jugaban a una sola carta su paso a la universidad, pero el devenir de los acontecimientos parecía querer demostrarle lo contrario. Las pruebas habían terminado ya, había aprobado, y sin embargo seguía teniendo cada noche el mismo sueño
“Está de pie, solo, en el centro de una absoluta oscuridad. Se oye un chasquido, una espesa capa de musgo pegajoso le cubre la boca y no puede hablar. La respiración se vuelve difícil, entrecortada, y entonces escucha una voz que le habla en un lenguaje incompresible... pierde la consciencia, deja de ser él. Cuando se despierta está agotado pero no recuerda nada.”
No dejaría de ser un estúpido sueño si no fuese porque hace tres días amaneció con las manos manchadas de sangre. Hasta ese momento no se le había ocurrido extrapolar las escenas del cine a su pesadilla actual - en nada se parecían - aunque empezaba a tener la extraña sensación de que había alguna conexión entre ambas ¡pero cuál!
Su mente, habitualmente lúcida, acusa el cansancio, no comprende lo que pasa y está ofuscado. Sumergido en un océano de preguntas sin respuesta se le agolpan las hipótesis en busca de una explicación razonable... de pronto se le viene a la cabeza la frase de una escena que ni siquiera recuerda haber visto
— ¡Mírame cuando te hablo!
Se rinde al cansancio, cae en un profundo sopor. Justo en el momento en el que se le cierran los ojos se le escapa una idea
— ¿Hipnotizado?
Aquarella 19/09/06
¿Veraqué? De Aquarella
Por monelle el Dic 18, 2009 | En Aquarella, CONTEMOS CUENTOS 14 | 2 comentarios »

Hace sol, no sopla viento y tenemos cuarenta grados; la trilogía confirma que ha llegado el tiempo de vacaciones. Esa maravillosa época del año en la que no es necesario madrugar, pero con una temperatura tan elevada que los sueños derretidos terminan convirtiéndose en aguas estancadas. ¡Mierda de verano!
Desde que al colectivo de comerciantes le dio por avisarnos con suficiente antelación de la llegada de las nuevas estaciones, en marzo empiezan con los anuncios de productos milagrosos para estilizar la silueta, imprescindibles para meterse en los diminutos trajes de baño que luego se llevarán, potingues diversos para lucir un estupendo moreno y viajes a los lugares más recónditos del mundo. Ahí precisamente empieza el problema, te pillan con la neurona atrofiada por la hipotermia sufrida durante el invierno y llegas a creértelo. “La felicidad llega con el verano” parece ser la consigna y decides hacer jirones tu presupuesto para lograrlo.
Después de un par de meses comiendo cereales con sabor a cartón y dándote cada día religiosamente cremas antitodo, te atreves a intentar la ardua tarea de meterte en eso que llaman bikini. ¡Por lo menos en invierno hay tela suficiente para esconder las miserias! Decidida a no dejarte vencer por el desánimo, haces un auténtico ejercicio de autoestima para sonreírle a las dificultades y tomártelo con buen humor… la duquesa de Alba está muchísimo peor y no tiene ningún problema en salir así en la tele.
¡Por fin llega el día! Inmersa en la famosa operación salida y, después de diez horas de insufrible atasco, llegas a una playa más abarrotada que la Gran Vía en hora punta (la playa que te permite tu paupérrima economía) y descubres con horror que te quedan por delante quince días de dura pelea por un trozo de arena para poner la toalla… y todo el tiempo del mundo para “disfrutar” de tu costilla (ese proyecto de príncipe azul convertido en malandrín por arte de magia). Pues aún así, lo peor es la vuelta: El agua de la zona debía tener mucha cal porque la ropa ha encogido, has descansado poco y regresas al trabajo con el síndrome postvacacional; lo que se traduce en unas ganas increíbles de convertirte en un fantasma de esos que se pasean por el zaguán de las casas antiguas arrastrando sus penas.
Advertencia, si veo un anuncio de turrones antes de diciembre empiezo a escribir epitafios.
Aquarella 22/08/06
Nubes de sal. De Aquarella
Por monelle el Ago 22, 2009 | En Aquarella, CONTEMOS CUENTOS 11 | 4 comentarios »

Cuenta la leyenda que hace algunos eones, cuando el mundo estaba gobernado por dioses caprichosos que jugaban con la vida ajena a su antojo, surgió una hermosa historia que llegó a provocar la envidia de alguna de las deidades. Quiso el azar que se cruzaran los destinos de un ángel inconformista de carácter rebelde y una pequeña sirena de curiosidad insaciable. Cada noche, al repuntar la marea, el ángel se sentaba en un banco situado frente al mar... el murmullo de las olas le relajaba, le ayudaba a meditar. Absorto en sus pensamientos como estaba, tuvieron que pasar varios días para que se diera cuenta de que una figura le observaba desde el agua. Un saludo, una sonrisa, tal vez la magia de la luna, fueron acercando poco a poco a dos seres tan diferentes, tanto que parecía imposible que tuvieran algo en común. Con el transcurrir de los días, y a pesar de la extraña combinación que formaban, llegaron a hacerse inseparables; ahí precisamente empezaron sus males.
El dios Amaro, egoísta y envidioso, estalló en un ataque de celos el día que el ángel se atrevió a acercarse a la comisura de los labios de su amada. Decidió acabar con el sueño de la pareja y escogió para ello un castigo ejemplarizante. Ella perdió su cola de pez y el se quedó sin sus alas, fueron condenados a pasear por el mundo su insatisfacción como dos simples seres mortales. Pensaba el pérfido dios que su amor sería un capricho de la memoria diluido en el tiempo, y la distancia que puso entre ambos una excusa para el olvido, pero se equivocó...
CONTINUARÁ, pero eso será más adelante
Aquarella 05/07/06
¡AY, AMPARO! De Aquarella
Por monelle el Jul 7, 2009 | En Aquarella, CONTEMOS CUENTOS 10 | 2 comentarios »

— ¡Hoy entra oficialmente el verano! — Lo dicen con tono alegre en la radio, como si fuese una novedad. ¿Qué llega hoy? Hace más de quince días que se nos ha caído encima y nos está aplastando.
¡Qué calor! Ni siquiera son las ocho y los termómetros andan ya con el mercurio marcando valores superiores a los que puede soportar el ser humano, como sigamos así no voy a durar ni dos telediarios. Soy de Burgos pero vivo en Almería... no se puede doblar así el mapa, el cuerpo no está acostumbrado y se resiente. Otra noche sin dormir por culpa del calor y paso de la diatriba publicitaria contra los aires acondicionados y me instalo uno en casa. Bueno, seré sincero, además del calor la culpa de mi insomnio la tiene Amparo... metro y medio de sensualidad que se pasea por la oficina con una forma de moverse que nos tiene a todos descolocados. ¡Pero qué buena está Amparo!
Ahora que no nos oye nadie os diré algo, la única ventaja que tiene venir a trabajar es el aire acondicionado, así que hoy he venido pronto – más de treinta minutos antes de la hora de entrada – para estar fresquito y descansar un poco; ya sabéis, la típica “siesta de después del desayuno”... menudo invento, cuando lo descubran los japoneses seguro que lo patentan. Qué raro, alguien ha llegado antes que yo… encuentro en mi mesa una nota “El alfiler que sujeta este papel estaba antes en mi blusa, sigue las pistas y encontrarás un regalo” ¡No me lo puedo creer! ¡Es la letra de Amparo!
— Estoy sobrio ¿verdad? – Me lo pregunto a mí mismo porque empiezo a dudarlo. Me siento como el personaje del cuento buscando las migas de pan para encontrar el camino pero ¡Ay de mí! A Garbancito no le pasaban estas cosas, la siguiente pista con la que tropiezo es un sujetador negro que hace que mi tensión arterial se dispare. La imaginación se desata y ya pienso en palpar esa parte de su anatomía que ahora mismo carece de sujeción... Un grito me sobresalta
— ¡Rigoberto Nava Palacios! ¿Se puede saber qué coño haces durmiendo en mi mesa?
— ¿Eh? Durmiendo... tu mesa... Amparo... — Incapaz de articular palabra, balbuceo una ridícula disculpa mientras mi encogido ego y yo huimos de su mirada – Si cuando yo digo que este calor me está matando...
Aquarella 22/06/06
La cabina de Loli. De Aquarella
Por monelle el Jun 21, 2009 | En Aquarella, CONTEMOS CUENTOS 9 | 2 comentarios »

En un pueblo como éste la vida se ralentiza en invierno, se escapa del frío y huye a la ciudad para volver solamente en verano. Precisamente fue un verano de hace muchos, muchísimos años, cuando la Loli llegó a nuestras vidas. Plantó su cuartel general al lado de la única cabina que había entonces: Una silla plegable y una pequeña sombrilla era lo único que necesitaba para revolucionarlo todo. Haciendo gala de su descaro empezó a exhibir lo que vendía, un cuerpo joven que hacía flamear las miradas de los paisanos y provocaba la indignación de sus mujeres
— ¡Pero dónde se ha visto algo así! ¡Qué vergüenza!
— ¡Quita esa cara de bobalicón y cierra la boca, que se está cayendo la baba!
En poco tiempo la cabina se convirtió en el punto de encuentro de los hombres, no sólo del pueblo sino también de los alrededores, y por supuesto de la cuadrilla que formábamos la peña de los destartalados. Para una pandilla de adolescentes con las hormonas aceleradas, cualquier excusa era buena para ir a echarle un vistazo a la Loli... un vistazo y lo que se dejara, claro. De poco servían las reprimendas de las madres para que no nos acercáramos a ella, nos pasábamos broncas y consejos por el arco del triunfo y ella agradecía el interés bromeando con nosotros
— Como sigáis mirándome así voy a tener que cobraros – y se echaba a reír con una risa juguetona y provocativa.
Entre las cosas que nos enseño, que fueron muchas, estaba la del ahorro. Consiguió que durante meses guardáramos nuestra miserable paga semanal para poder utilizar sus servicios. Fue en un mes de agosto, durante las fiestas, cuando por fin pudimos invitarla a nuestro zulo, el cuchitril en el que nos reuníamos y en el que – como ella decía – nos hizo hombres a todos.
Pero lo bueno se acaba. El verano siguiente apareció en el pueblo un guripa impresentable, un macarra con pinta de lolailo que supo engatusarla y nos la robó. Se llevó a nuestra chica dejándonos huérfanos de amor... y de consejos prácticos. Entonces nos pareció una tragedia que ahora, entre risas y cervezas, recordamos con cierta nostalgia. Han pasado muchos, muchísimo años, pero todavía hoy — cuando volvemos al pueblo en verano — seguimos quedando en la cabina de la Loli.
Aquarella 13/06/06
Tinta para morir. De Aquarella
Por monelle el May 12, 2009 | En Aquarella, CONTEMOS CUENTOS 8 | 2 comentarios »

¿Libertad? ¡Menuda falacia! Un lujo que los que vivimos en esta parte de la ciudad no nos podemos permitir. Mi barrio está marcado por un maleficio que divide a sus habitantes en dos bandos - los matones y los fiambres - aunque lo habitual es que pases del primero al segundo tras una ráfaga de disparos. El destino se encarga de ponerte en uno o en otro, decide por ti sin que puedas decir nada.
Voy a presentarme: Me llamo Enzo, pero sé que cuando no estoy delante todos me llaman “El calamar” desde que a una puta barata que pretendía halagarme se le ocurrió dirigirse a mí como “mi dulce calamarcito”... unos cuantos puñetazos acabaron con las risas que inundaban el local y algunos dientes por el suelo, pero no he podido quitarme el mote.
Las malas lenguas hablarán de mi carácter endiablado, de las muertes que llevo a mis espaldas — muchas — de mi desdén por la vida ajena. No tenéis derecho a juzgarme, es... era mi trabajo. Es fácil opinar desde fuera. ¡Aquí os quería ver yo! Os estaréis preguntado por qué os cuento todo esto… ya no puedo moverme, pero la última frase que he oído, que oiré en mi vida, lo ha dejado claro
— ¡Mira! Al calamar se le escapa su tinta roja — y las carcajadas se han ido perdiendo en la distancia.
Encima los cabrones me dejan frente a un enorme anuncio de congelados. Me estoy desangrando... el bando de los fiambres me espera y no tardaré en llegar. No recuerdo las preces necesarias para que Dios me saque de ésta, aunque si no me ha hecho ni puto caso en cuarenta años no creo que me lo hiciera ahora. No, no recuerdo como se reza, pero me asusta morir solo, me arrepiento de todo lo que he hecho. Eso sí, como me entere de que alguien se atreve a llamarme calamar vuelvo y me lo cargo ¿Está claro? Un respeto a los muertos.
Aquarella 31/05/06
Desilusionado. De Aquarella
Por monelle el Abr 30, 2009 | En Aquarella, CONTEMOS CUENTOS 8 | 4 comentarios »

Mi primer día en aquella librería fue todo un acontecimiento que aún no he podido olvidar. Cuando llegué al pequeño local, situado en el centro del pueblo, me halagó el entusiasta recibimiento de mis nuevos compañeros. ¡Menuda bienvenida! Todo eran saludos, sonrisas, elogios... estaba sorprendido, entusiasmado, las inevitables ráfagas de orgullo me hacían sentir realmente importante. Pasaron algunos meses, la verdad es que ya no recuerdo cuantos, y aquella amabilidad inicial se convirtió en auténtico desdén por su parte. No puedo explicar qué había cambiado, pero su actitud era diferente, supongo que una vez pasada la euforia de la novedad me había convertido simplemente en uno más, y eso resultaba imperdonable.
Cada mañana sin excepción, antes de que se abriera la tienda, rezaba en silencio las preces que esperaba acabaran con aquel maleficio que me atormentaba, pero nada cambiaba. Cada tarde, al cerrar el establecimiento, tenía que volver a soportar el endiablado carácter de mis compañeros que pagaban su mal humor conmigo. Lo que en principio parecía cordial amistad degeneró en una especie de competitividad malsana... escuchar como murmuraban a mis espaldas cuando se me acercaba algún cliente era algo que me sacaba de quicio.
Aquella mañana fue la peor de todas, aún escucho sus carcajadas... la llegada de una mujer que buscaba un regalo nos puso a todos en guardia. Pasaba por las estanterías echando un vistazo cuando se fijó en mí, me tomó en sus manos e inmediatamente exclamó
- ¡Pero a quién se le ocurre escribir un cuento infantil sobre las aventuras de un calamar congelado, qué disparate! – y se echó a reír mientras le decía al dueño - Por Dios Demetrio, deberías ser más selectivo con los títulos que traes.
Desde entonces soy el hazmerreír del resto de los libros, tengo que aguantar estoicamente sus burlas diarias. Si algún día consigo estar frente a frente con la autora – una tal “Aquarella” – ya le iba yo a explicar un par de cosas.
Aquarella 25/05/06