26
Abr

Hoy juguemos a:

Los Encantados


Ya casi dan las siete de la tarde. Mis hermanos y yo tratamos de terminar la inmensa torta de frijoles con queso que nos sirvió nuestra Nana. Está apurada de que terminemos de cenar porque dice que hoy cumple aniversario la telenovela Rina, y no se quiere ir a verla sin levantar los platos.

Por fin, después de apurar la comida con la leche, salimos con las panzas infladas al porche de la casa. En un rato más se acercaran los otros vecinos para comenzar a jugar.

Cuando nos sentimos más livianos, salimos corriendo rumbo al poste de luz que está a media cuadra. Mamá nos grita desde la sala que regresemos temprano, antes de las nueve. Seguimos apresurados al encuentro de los amigos y asentimos con la cabeza las palabras de mamá como si nos estuviera viendo.

Ya en el punto de reunión de cada noche, alguien sugiere que juguemos a los “encantados”. Todos de acuerdo, esperamos unos minutos para ver quien llega tarde. El último en unirse al grupo, será el primer castigado y la hará de “encantador” hasta que otro lo suceda.

Entre la bruma aparece Memela, la chica pecosa de la casa de enfrente. Llega agitada y con cara de angustia diciendo que por poco y no la dejan salir. Resultó que no había terminado la tarea.

Estamos todos listos para empezar. Nos colocamos alrededor de Memela mientras ella cuenta hasta treinta. Ya cerca del final del conteo, todos salimos corriendo disparados a diferentes lugares. Ella tendrá que acaparar a alguno de nosotros y tocarlo gritando “encantado”. El susodicho no se podrá mover, al menos que llegue un compañero y lo toque de nuevo gritando “desencantado”.

Si Memela acumula a tres encantados, entonces ella se libra del castigo y ahora le tocará turno al primero que encantó.

Bueno, es algo raro concatenar quien empezó y todo eso a medio juego y después de corretear por más de una hora, pero siempre nos divertimos mucho.

Lo que más fastidia, es que la señora de la esquina, la mamá de Saúl, siempre le está gritando para que regrese a casa. La doñita es medio puritana y dice que andar en la calle a estas horas es de vagos. Cual vagos? Si solo somos niños jugando. Seguro la pobre mujer vive en otra dimensión.

-Encantada!-

Oh, por estar aquí platicando, ya me encantaron. Bueno, mientras espero que alguien llegue a salvarme, pensaré que juego haremos mañana.

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2 comentarios

Comentario De: monelle [Miembro] Correo electrónico
*****
Recuerdo perfectamente esta serie de cuentos tuyos Carla. Es una bella forma de recordar y de encima perpetuar esos juegos que parecen desaparecidos de nuestros hogares y de las calles. Un historia para cerrar los ojos y volver a sentir la infancia. Me gusta mucho.
Besos.
Carmen
26.04.10 @ 23:45
Comentario De: Carla Palacios [Miembro] Correo electrónico
siii Prima, encontre esta serie y la voy a retomar para colgar los cuentos que ya tengo mas otros que quiero agregar...son divertidos, no me perdi ninguno de esos juegos!...ahora trato de mostrarle a Armando para que juegue con sus amigos en el barrio... : )

gracias Prima....muchos besos
30.04.10 @ 05:14

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