31
Jul

La custodia. (Belfegor demonio de la pereza)

— ¿Te estoy pidiendo que reacciones?
— ¡Lo estoy haciendo!

Llevaba cuatro semanas litigando por conseguir la custodia de sus hijos. Pero en esta lucha parecía que hubiera perdido el interés.

—Si no te conociera pensaría que no te importa. Soy tu abogado, pero antes que nada Fernando soy tu amigo. No comprendo esa dejadez.

Fernando le miró con indiferencia.

—Permíteme que te diga, con la confianza de todos estos años, que cuando tengas ganas me llames. No creo en mártires, y hoy por hoy, no me apetece estrujarme con tu autodestrucción. Espero que tu reacción no sea tardía.

Salió tropezando con el secretario de su amigo.

—Si se les paga, no comprendo para qué tanto cuento. Le recuerdo que estudie leyes y estoy colegiado. —Le dijo Andrés, sutilmente mientras le entregaba unos papeles importantes, a pesar de que él no los había pedido.

— ¡Eh! ¡Ah sí! Andrés, pero ¿qué hace trabajando por debajo de sus posibilidades?
— ¿Qué tiene de simple este empleo?
Fernando miró asombrado los documentos.

— He de reconocer que vales para esto. Con qué intuición actúas. ¿Crees que podría representarme ante mi esposa?
—Déjelo en mis manos.

Dos días después la oficina era un cúmulo de trabajo pendiente. Andrés, sonriente, observaba a su jefe que, tumbado en el sofá, tenía un aspecto deplorable.

—Le traigo un café, quizás convendría que se aseara un poco y saliera a la calle. En un par de horas debemos personarnos en el juzgado.

Pero Fernando no reaccionaba. No tenía ánimos de moverse, de abrir los ojos, ni de hablar. En ese momento entró su amigo y abogado.

—Pero desgraciado ¿qué le estás haciendo? ¡Por Dios Fernando arriba! — Le dijo mientras abría los ventanales. —Esto parece un nido de serpientes.

Andrés salió disparado, proyectando su sombra extrañas formas en el pasillo, que asustaron a Fernando que abría en ese momento los ojos.

—Dile que vuelva Carlos. Lo necesito. —Era incapaz de levantarse. Lo sentó tomándolo por las axilas. —Tenemos que ir al juzgado. —Fernando parecía despertar de una pesadilla.

Pero Andrés había desaparecido dejando un rastro humeante de aroma azufrado. Aunque lo más llamativo y sorprendente, fue ver convertidas en cenizas todas sus cosas. Tan sólo hallaron intacto, un post-it que decía:

CUANDO LA PEREZA VENGA A BUSCARTE, POR FAVOR, ENCIÉRRATE, NO CONTESTES AL TELÉFONO Y DESHAZTE DE LOS AMIGOS. SIEMPRE ACABAN ESTROPEÁNDOLO TODO.
SALUDOS.
ANDRÉS BELPHEGOR

CRSignes 100708

free b2evolution skin

Dirección para referencias de este mensaje

This is a captcha-picture. It is used to prevent mass-access by robots.
Please enter the characters from the image above. (case insensitive)

4 comentarios

Comentario De: Manel [Visitante] Correo electrónico · http://manelaljama.blogspot.com/
Diabólico relato que me ha contagiado la pereza y me he pensado hasta 7 veces, digo 13 veces, comentarlo...
Esto de que escribas sobre demonios y pecasdos capitales empieza a ser preocupante. Sigue así :)
12.08.08 @ 18:42
Comentario De: monelle [Miembro] Correo electrónico
Gracias Manel, al menos puedes estar seguro de que el de la pereza no me ha afectado jajajaja.
Carmen
12.08.08 @ 19:15
Comentario De: Camuslat [Visitante] Correo electrónico
Tétrico y perturbante relato, y muy bueno por cierto. Obviamente no me ha pasado lo mismo, al menos no de una manera tan terrible, aunque no ha faltado. Si es que he tenido la curiosidad de investigar acerca del tema es porque he y a veces sigo padeciendo estragos y tentaciones de este tipo. La pereza según dicen las investigaciones es el menos peligroso de los pecados capitales, pero yo no lo creo así. Quizás será menos llamativo, pero por algo se le ha considerado un pecado de este tipo (capital). Saludos...
30.04.10 @ 03:59
Comentario De: monelle [Miembro] Correo electrónico
Tienes toda la razón, aunque no sea tan llamativo por culpa de él somos capaz de olvidarnos de situaciones, circunstancias y/o obligaciones de capital necesidad.
Gracias por la lectura y el comentario, me alegra que te gustara.
Saludos
Carmen
30.04.10 @ 08:15

Dejar un comentario


Su dirección de correo no será mostrada en este sitio.

Su URL será mostrada.
(Los saltos de lí­nea serán <br />)
(Nombre, correo y página web)
(Permitir a los usuarios contactarle a través de un formulario de mensajes (su correo no será mostrado.))
This is a captcha-picture. It is used to prevent mass-access by robots.
Please enter the characters from the image above. (case insensitive)