6
Dic

Hechizo de amor

El roce de las rocas abría, a cada golpe, una nueva brecha sobre la piel de Ariel.
Temía mirarla. Le pesaba la responsabilidad por lo sucedido. De todos los días de su vida, este había sido el peor. Sin esconder la aprensión que le producía el tacto de la carne fláccida, buscó la forma de hacerse con ella para vararla hasta la orilla. En la laxitud de los miembros zarandeados por las aguas, creí ver movimiento real. Aquellos brazos parecían reclamar su ayuda; aquellos labios, los suyos; aquel cuerpo, que tantas veces deseó, la incursión de su sexo quizás por vez primera. Pronto llegaría a la orilla.
Ariel parecía dormida. Sin descansar ni un segundo reaccionó buscando el milagro que la resucitara. Había alcanzado la arena sofocado, y lo intentó derramando la totalidad de sus fuerzas. Pero su boca no insufló vida, ni sus brazos lograron animar el corazón encallado.
Abrió sus párpados esperando ver algún reflejo animado y amable, pero la masa vítrea de las pupilas se había apagado.

Seguía sin creer lo sucedido. El océano, cruel y hermoso, le había arrebatado, con la misma rapidez que se lo dio, el más preciado de sus tesoros. Pisó en firme por última vez, miró a sus espaldas, creo que intuyó mi presencia. Saltó con su amada entre los brazos. El cuerpo se tornó liviano al contacto con el agua. Retornó la fantástica sensación que momentos antes me hizo creer que ella le reclamaba. La sensual fuerza del vaivén, les meció, arrastrándoles cada vez más allá del seguro y seco refugio en el que había crecido, hacia el oscuro abismo de las profundidades.

Corrí desesperada. Con un gritó dejé escapar la angustiosa fuerza del miedo. Debía llamar su atención o lo perdería para siempre. En ese momento comprendí que nunca había sido realmente mío. No alcancé a calibrar como correspondía, el sentimiento que había unido a mi amado con Ariel.

El roce de las rocas acarició los cuerpos de los danzarines amantes, que el sensual empuje de las olas unía en la dicha de un amor consumado.

CRSignes 051009

Nota: Versión libre de "La sirenita"

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8 comentarios

Comentario De: Loli [Visitante]
El sugerente título y la sensual imagen ya hacían presagiar el precioso relato que nos regalas, lleno de imagenes nítidas, atrayentes, evocadoras...una nueva Ariel, un nuevo cuento, me parece genial que nos ayudes a romper imágenes que teníamos grabadas y usar una nueva visión para tus cuentos...
Un besito!
06.12.09 @ 16:51
Comentario De: Carla Palacios [Miembro] Correo electrónico
Esta version me encanto. Aunque es triste y tragico el desenlace del amor entre esos dos, es magico y merecian estar juntos para siempre. Estos cuentos en tus manos han resucitado en forma diferente y muy atrayente.

me gustgan : ) besos Prima
06.12.09 @ 18:19
Comentario De: monelle [Miembro] Correo electrónico
Gracias Loli, siempre es un placer saber que mis historias consiguen lo que busco. Muchos besos amiga mía.
Carmen
06.12.09 @ 18:20
Comentario De: Carla Palacios [Miembro] Correo electrónico
por cierto, la imagne es perfecta!!!

: )
06.12.09 @ 18:20
Comentario De: monelle [Miembro] Correo electrónico
Carla preciosa, para mi es un gran placer escribir, lo sabes, y llegar como llego a cada uno de vosotros es lo más bonito que hay. Me encanta saber que te gusta lo que hago.
Besos.
Carmen
06.12.09 @ 18:25
Comentario De: monelle [Miembro] Correo electrónico
A mi también me lo pareció Carla, es un cuadro bellísimo, aunque la historia que narre se aleje un poco de lo que es un príncipe, pero capta creo el dramatismo y la sensualidad ¿verdad?
Besos Carla y muchas gracias.

Carmen
06.12.09 @ 18:37
Comentario De: Manel Aljama [Visitante] · http://manelaljama.blogspot.com
Tan sólo leer el nombre de Ariel, me ha hecho recordar "La sirenita".
Por un lado le das un aire nuevo a un clásico con exceso de azúcar. Yo creo que va bien de tanto en tanto dar esa vuelta a las historias de siempre.
Pero lo que más me ha gustado, es es salto de narrador tercera persona, a protagonista desde cuyo punto de vista hemos leído la historia.
Le encuentro muchos detalles, tanto de misterio "parecía dormida" como del gore: "aprensión por el tacto de la carne fláccida", como del suave vaivén de las olas que acompaña toda la lectura.
Felicidades.
07.12.09 @ 13:09
Comentario De: monelle [Miembro] Correo electrónico
Ya sabes, Manel, que disfruto transformando estos clásicos de siempre, pues cierto es que necesitan, al menos a nivel personal, una segunda lectura. Siempre encontré esta historia excesivamente cruel, el gusto que se me quedaba al leerla, era amargo. Así, al menos, consigo para mi, un final más acorde a mi forma de pensar. Gracias, como siempre, por tu favorable lectura y comentario.
Besos.

Carmen
07.12.09 @ 13:17

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