12
Dic

El danzón de San Gabriel

“Quien el danzón interpreta,
siente con dulce alma
en el fondo de su alma,
que está cantando un poeta,
siente que la brisa
modela tierna canción,
siente que su corazón
late gozoso y más presto.
Quien no siente todo esto,
no sabe lo que es danzón”.

(Danzón anónimo)

Al entrar en el patio sentí como penetraba con cada nota, el soniquete acompasado de las trompetas, que elevaban su voz más allá de las nubes, hasta ocultar el ritmo contagioso de los timbales, la melodía del piano, y el canto de los violines. Dentro de aquella competencia musical, destacaba la figura enjuta del solista, un hombre de mediana edad, casi rozando los cincuenta, con un brillo poco habitual, que es sólo visible en aquellas personas con ángel.
Yo, buscaba el éxito que me acercara hasta La Habana, aunque en el empeño tuviera que poner en venta mi honra, comprometiendo a su vez la de otros. Siempre tuve la convicción de que estaba destinada al triunfo. Sin un ápice de humildad, con osadía, recorrí los escenarios de provincias, con un éxito, ¿por qué no decirlo? Nulo. “¡Oye chica! Con esa cara pretendes algo. Mírate, ¿pero dónde vas con tanto hueso? Ni buena voz tienes. Anda. Búscate un chulo que te mantenga, y quizás así logres cantar en algún cuchitril del Puerto de Matanzas.”
Aquellas palabras no consiguieron atorar mi empeño. Hasta aquel día.
Por efecto de aquella música, me ericé al completo. La contagiosa canción, corrompía con una excitación tan picante como dulzona. Nadie podía resistirse al baile. Se absorbía por la piel como un ungüento capaz de resucitar a cualquiera.
En el punto álgido en el que la melodía alcanza su mayor esplendor, cuando la trompeta aguanta suspendida en el aire la nota más aguda capaz de estremecer al más pintado, lancé una mirada al intérprete, que con un guiño me invitó a acompañarlo en escena. Vestida para la ocasión, cuidando hasta el mínimo detalle, con un traje rojo ajustado, zapatos de tacón del mismo tono, y un sombrero de ala ancha que acompañaba mis movimientos sensuales, creí conquistarlo.
Como poseída, contoneé el cuerpo bailando alrededor de aquel hombre que deslizaba la punta de su pie marcando el centro perfecto de mi deseo. “No soy yo, el que buscas. Y éste temo que tampoco es tu camino. Nunca luché contra ti ni contra nadie, no tengo necesidad. Deja que este cuerpo alcance la virtud que le está destinada.”
Jamás supe de aquel trompetista, ni yo, ni ninguno de sus compañeros de orquesta. El único rastro que dejó fue su música, que sigue estremeciendo los sentidos y erizando hasta el último poro de la piel, invitando al baile con su danzón.

CRSignes 021109

free b2evolution skin

Dirección para referencias de este mensaje

This is a captcha-picture. It is used to prevent mass-access by robots.
Please enter the characters from the image above. (case insensitive)

5 comentarios

Comentario De: Manel [Visitante] · http://manelaljama.blogspot.com/
No me extraña que con un vestido rojjo, zapatos de tacón del mismo tono, el trompetista se eclipsara... ¿Y quién era el trompetista?
Lo de Cuba y de Matanzas permite chistes fáciles de bajo nivel pero ¡qué le vamos a hacer!
No puedo decir nada más que asentir en un texto que has redactado con pleno conocimiento de causa, y, en el que te he personificado con vestido rojo...
Felicidades y gracias por seguir escribiendo.

28.12.09 @ 00:13
Comentario De: monelle [Miembro] Correo electrónico
En fin, no me imagino vestida así, pues justamente el rojo es un color del que he huido siempre, ni me gusta, ni me sienta bien a mi tono de piel jeje. Pero gracias por personificarme con ese ritmo, que no poseo, en el cuerpo. Gracias amigo Manel, por el comentario.
Besos.
Carmen
28.12.09 @ 08:43
Comentario De: Manel [Visitante] · http://manelaljama.blogspot.com/
Todos los textos tienen algo de su autor y por mucho que se haga la abstracción a veces, queriendo o sin querer, se personifica el autor y el lector en alguno de los personajes. Eso es lo bueno de escribir, que se provoca la empatía por lo escrito.
Je je: un vestido arrapado en negro también "mata". Por algo se dice de la mujer que lo lleva: "está de muerte".
29.12.09 @ 10:24
Comentario De: Carla Palacios [Miembro] Correo electrónico
Estos bailes y musica con tus arcangeles, son magicos, envolventes, misticos...me gustan, me gusta esa combinacion de elementos que logras...

vamos Prima que te has de ver preciosa en rojo... : ) besos
06.01.10 @ 05:35
Comentario De: monelle [Miembro] Correo electrónico
Gracias cosita linda. Pero, en serio, no me sienta bien jeje, soy de piel demasiado blanca, y encima con pecas. Mejor de negro, que encima adelgaza a la vista.
Besos bailones.
Carmen
06.01.10 @ 09:12

Dejar un comentario


Su dirección de correo no será mostrada en este sitio.

Su URL será mostrada.
(Los saltos de lí­nea serán <br />)
(Nombre, correo y página web)
(Permitir a los usuarios contactarle a través de un formulario de mensajes (su correo no será mostrado.))
This is a captcha-picture. It is used to prevent mass-access by robots.
Please enter the characters from the image above. (case insensitive)