18
Ene

Las cosas de Maruja

Buenos días. Es grato conocer a la nieta de la señora Campos.
De esta forma, María, fue recibida por el director del asilo.
Espero que mi abuela no significara ninguna carga para nadie.
Pero ¿qué me dice mujer? Maruja era una persona encantadora. Le faltó tiempo para todo.
No la conocí. Ahora si me disculpa tengo un poco de prisa.
De acuerdo, aquí lo tiene. Esta caja contiene todo lo que dejó para ustedes. El resto, como la bicicleta y alguna cosa más, lo repartió antes de fallecer —María frunció el ceño, temiendo que pudieran haberle robado algo de valor.
Con la caja y un sobre con instrucciones, que debía ser leído antes de su apertura, subió al coche.
Si las experiencias se pudieran empaquetar, seguramente esta caja hubiera resultado pequeña. No olvidaremos a Maruja —le dijo mientras le cerraba la puerta del coche el director del asilo. Aquella frase, dicha con el corazón, la sensibilizó.
Entró en su domicilio dispuesta a averiguar todo sobre su abuela. Nada más abrir la caja la sorprendieron: un camisón de esos “super sexi”, un picardías rojo cereza con abalorios brillantes; catálogos de una multinacional dedicada a la venta por correo de artículos relacionados con el sexo; y un joyero con baratijas, del que cogió un colgante con forma de ábaco. Fue entonces que leyó la carta.

“Estimados amigos.
¡No! No se trata de ninguna broma, las cosas que encontrarán son de Maruja. A estas alturas ya habrán pensado cosas extrañas sobre ella. Espero poder enmendar la primera impresión con estas cortas palabras. Desde que entró en el centro, se dedicó a hacer a todos felices, y no cejó hasta conseguirlo. Sí, era una mujer vital, que vivía a tope. Deben aprender a respetar su recuerdo al igual que ella nunca cuestionó su abandono. Gracias por todo.
Cordialmente.

Vicente Garcés Leal
Director del Centro asistido para la Tercera Edad La luz del día
"

Estaba molesta, pero en el fondo comprendía lo sucedido. Comenzaba a sentirse identificada con Maruja, con su abuela. Todo debía tener un fin, por lo que continuó rebuscando. Recibos, facturas y cartas envejecidas, se acumulaban en el fondo. Los recibos mostraban los pagos de un crédito con el que adquirió una propiedad, de la que encontró las escrituras, su abuela era una mujer pudiente; las cartas le hablaron de amores, de situaciones divertidas, de sentimientos despertados y encontrados, una tras otra las devoró con gusto. Al terminar, se había entregado tanto a ese recuerdo desconocido, que le fue negado sin saber el porqué, que llamó a su madre para averiguarlo. No podía permitir que la historia se repitiera.

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7 comentarios

Comentario De: Loli [Visitante] · http://clematide.blogspot.com
Me alegra poder estar de nuevo disfrutando tus estupendos relatos. En concreto todo lo relacionado con nuestros "abuelos" me llega muy dentro, sobre todo esos abandonos tan dolorosos al final de la vida...
Muchos besitos Carmen!
18.01.10 @ 23:02
Comentario De: monelle [Miembro] Correo electrónico
Gracias Loli, yo también me alegra de que vuelvas a estar informatizada, pues podrás retomar tus blog y dejarnos cosas tan hermosas como la que subieras ayer, ese poema de José Hierro. Besitos.
Carmen
19.01.10 @ 07:53
Comentario De: Andrés [Visitante] · http://andreselbarbero.blogspot.com
Me he sentido identificado con este texto. Cuando murió mi abuela materna, que vivía con una hermana de mi madre, coincidí con un primo hermano a la hora de mirar entre sus pertenencias; todo estaba en un pequeño armario en su cuarto. No había nada de valor (tampoco lo buscábamos) pero sí algo que me causó frustración y pena, una carta de su puño y letra decía, entre otras cosas: "No he sido feliz ni un solo día en toda mi vida".
Estas cosas te dejan indefenso, la persona se va y no tienes oportunidad de compensarla de ninguna forma, lo que deja una cierta amargura para siempre.
Las muestras de cariño es mejor darlas en vida.
Es curioso, sueles tocar temas que me hacen salir de la memoria recuerdos personales.

19.01.10 @ 17:18
Comentario De: Manel [Visitante] · http://manelaljama.blogspot.com/
El buen escritor provoca empatía y/o sentimientos o como muy poco, no deja a nadie indiferente. Pues una vez más creo que lo consigues.

El enfoque que das al texto me parece muy bien, como dice Andrés, "lo que queda al final es una cajita con cosas aparentemente sin valor". Pero esas coas valían más, seguramente. Y además eran el sustituto de la visita no hecha, de la llamada no realizada, del olvido más miserable y frío.
La ilustración también está muy a la altura del texto.
Con este cuento, puedo hacer un paralelismo con aquel texto tuyo de las fotos pícaras, creo que era "El Legado". Lo acabo de mirar y aquí está el enlace:
(http://www.servercronos.net/bloglgc/index.php/monelle/2008/09/11/el_legado) En ambos, en la caja, hay erotismo (amor si se quiere), y en ambos son secretos y sorpresas que se han descubierto. Magia.

También has hecho un final que firmarían los autores de cuentos de autoayuda: "no podía permitir que la historia se repitiera"
20.01.10 @ 00:22
Comentario De: monelle [Miembro] Correo electrónico
Andres y Manel, gracias primero que nada a ambos por tan buena valoración.
Andres, es importante y muy grato saber que se llega al lector y más de esa forma, imagino lo mal que debiste sentirte ante las palabras escritas de tu abuela, se me parte el alma sólo de saberlo.
Yo tampoco tuve una relación cercana con mis abuelos, unos por que ya se habían ido, y los otros por que no se dejaban, y cierto es, que aquella caja, que conseguí muchos años después que se habían ido al morir mi tía, tenía cosas que debieron ser de mucha importancia para ellos, y que posiblemente nunca llegaron a trasmitir, pues como ya he comentado, eran un tanto extraños, y cuando los nietos irrumpíamos en su casa, les molestábamos más que les dábamos alegría. Una pena.
En cuanto al paralelismo de ambos cuentos, puede que incluso coincidan casi en el tiempo, pero no era mi intención, se ve que para entonces me dio por pensar en este tema tan particular, quizás por las cosas que yo atesoro, y que me gustaría, algún día poder compartir con alguien, para que adquieran el sentido que para mi tienen.
Gracias de nuevo.
Besos.
Carmen
20.01.10 @ 13:10
Comentario De: Carla Palacios [Miembro] Correo electrónico
es una historia preciosa, conmueve hasta lo mas hondo...la picardia de la abuela, sus secretos, su forma de vida, su legado al final, todo un conjunto que convierte su existencia y sus recuerdos en la mejor herencia, sobre todo para esa nieta que no la conocio...

besos amiga : )
03.02.10 @ 04:17
Comentario De: monelle [Miembro] Correo electrónico
Es grato saber que también llegué a ti con mi cuento. Es un placer siempre contar con tus comentarios. Besitos Carla.
Carmen
03.02.10 @ 10:01

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