22
Feb

San Chamuel, Viena, y el vals

Camille, se alejó de la comitiva acercándose al río que atravesaba el campo santo. Las aguas dibujaban remolinos acompasados que la abstrajeron hacia el recuerdo de los bailes en Viena. Aquellos en los que reinaba la paz; en los que destacaba por su esbelta silueta y la gracia de sus movimientos; aquellos que llenaban de color las noches de velas, espejos y lujuria, y que la alejaron de su destino. El vals que Peters, sin saberlo, compusiera para ella, sonó en sus oídos.
La congoja la hizo tambalearse. Un extraño evitó su caída. La acompañó hasta la orilla remojando su pañuelo para que pudiera refrescarse.

¿Conocía bien a Peters, madame?
No creo que sea de su incumbencia —dijo eludiendo una respuesta.

Mientras volvía a esconder su rostro tras el velo del sombrero, que sin duda podía comprometerla, se alejó.
La ceremonia continuaba. El cementerio de la localidad austriaca, acogía más gente de la que podía albergar. El motivo, que Peters, su hijo predilecto, entregado al amor en Cristo, que evidenciaba con actos bondadosos y a la música, sería recompensado con todos los honores. Así como su afiliación política despertó más dudas que certezas, indiscutible era su grandeza como compositor. Entre aquella multitud, una decena de hombres camuflados del gobierno, vigilaban ante la posibilidad de hallar independentistas servios con los que se creía que Peters había confabulado.
Lo único cierto de toda esta pérfida historia: la bala asesina. Por que Peters, fue víctima del fuego cruzado. Lo encontraron sobre las escaleras de una catedral.
Camille, sabía que no había hecho bien asistiendo al entierro. Pocas horas atrás lo había visto por vez primera.

Un placer conocerla. Ahora sé, que no equivoqué ni una nota en mi composición.

Él, tomándole la mano, le entregó su medalla del Arcángel San Chamuel.

Permítame el atrevimiento, y le ruego que abandone la calle.

Camille, recelando de su ofrenda, no podía dejar a los suyos. Sus orígenes, su nación, de los que tantas veces renegó, ahora estaban primero.
Y fue aquel pequeño forcejeo el que la salvó de una muerte cierta, pues la bala que atravesó el corazón de Peters, estaba destinada a ella.
Tras aquel día, y presa de una intensa nostalgia, Camille, colgó de su cuello la medalla, y pese a que nunca renunció al placer de bailar un vals, jamás regresó a Viena.

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8 comentarios

Comentario De: Carla Palacios [Miembro] Correo electrónico
me gustó mucho esta historia que envuelve la tragedia, la intriga, y la fe..la ambientación es excelente...una escena de película..la imagino en blanco y negro....

un buen vals para acompañar a san chamuel....

besos Prima : ) me gustó leerlo de nuevo....
23.02.10 @ 20:47
Comentario De: monelle [Miembro] Correo electrónico
Y a mi tenerte aquí, pues eso me hace sentirte muy, pero que muy cerca.
Besos Carla, gracias.

Carmen
23.02.10 @ 21:15
Comentario De: Loli [Visitante] · http://clematide.blogspot.com
Este relato de tu saga de los arcángeles, me deja un sabor diferente. A pesar del misterio que deja entrever y los elementos de intriga que sabiamente vas esparciendo a lo largo del relato, he saboreado la música y el baile que suavizan el escenario.
Me gustó mucho, Carmen.
¡Muchos besitos preciosa!
27.02.10 @ 18:15
Comentario De: monelle [Miembro] Correo electrónico
Gracias Loli, lo cierto es que al cambiar de tipo de música la historia parece irse hacia otros lugares de diferente sabor. Besitos amiga linda.

Carmen
28.02.10 @ 01:34
Comentario De: Pablo M. Burkett [Visitante] Correo electrónico · http://www.eleclipsedegyllenedraken.blogspot.com
Excelente relato en dos planos de realidad. Me ha encantado.
28.02.10 @ 04:11
Comentario De: monelle [Miembro] Correo electrónico
Gracias Pablo, por entretener tu tiempo en mis escritos, un placer tenerte aqui.
Besos.

Carmen
28.02.10 @ 08:37
Comentario De: Manel Aljama [Visitante] · http://manelaljama.blogspot.com/
Yo también he imaginado como un filme en blanco y negro. Pero también me da una idea de hacer unas cuantas fotos que representen el relato y colocar el mismo en viñetas, como un cómic, bueno más bien parecería una fotonovela.

Lo cierto es que este texto tuyo es como una pequeña joya. Tiene elementos de fantasía (el ángel, la medalla); pero también los tiene de novela o cine negro (el rostro cubierto por el velo, la bala, "le ruego que abandone la calle")

A destacar la excelente descripción de Viena y su ambiente:
"...su esbelta silueta y la gracia de sus movimientos; aquellos que llenaban de color las noches de velas, espejos y lujuria"

Adjetivación: bala asesina (prosopopeya), muerte cierta (epíteto y tal vez paradoja )

Este San Chamuel entonces, ¿juega en el mismo equipo que San Gabriel y San Rafael? ¡Buen fichaje!
(esto es lo que sería capaz de comentar ahora uno que ha acabado el bachillerato moderno especialidad humanística...)

Me gustó
28.03.10 @ 20:48
Comentario De: monelle [Miembro] Correo electrónico
No estaría nada mal hacer lo del cómic, a ver si tengo los medios, aunque es complicadillo jeje Gracias Manel.
Besos.
Carmen
29.03.10 @ 08:03

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